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Tiempos
Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de reposo: 4 horas (mínimo)
Tiempo de cocinado: 20 minutos
Tiempo total: 4 horas y 50 minutos
¿Te parece mucho tiempo? Ten en cuenta que la mayor parte es tiempo de reposo, durante el cual puedes ocuparte de otras tareas. Además, ahorrarás al menos 15 minutos en comparación con recetas tradicionales gracias a nuestra técnica de enfriado rápido de la masa.
Instrucciones Paso a Paso
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Paso 1: Preparar la base aromática
Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio. Añade la cebolla finamente picada y sofríela durante unos 5-7 minutos hasta que quede transparente pero sin que llegue a dorarse. Si decides usar ajo, añádelo en los últimos 30 segundos para evitar que se queme.
Tip práctico: La cebolla debe quedar totalmente transparente para conseguir una textura perfecta en la bechamel. Ten paciencia en este paso, es fundamental.
Paso 2: Incorporar el jamón ibérico
Añade el jamón ibérico picado al sofrito y remueve durante 2 minutos para que suelte sus aromas y se integre con la cebolla. El aroma que desprenderá será simplemente irresistible.
Tip práctico: Reserva algunos trocitos de jamón para añadirlos al final de la bechamel, así conseguirás una distribución más homogénea.
Paso 3: Elaborar la bechamel
Añade la mantequilla a la cazuela y deja que se derrita completamente. Incorpora la harina de golpe y cocina la mezcla, removiendo constantemente con una cuchara de madera, durante unos 3-4 minutos hasta obtener un roux dorado (mezcla de harina y grasa cocinada).
Tip práctico: Este paso se llama “cocinar la harina” y es crucial para eliminar el sabor a crudo. No escatimes en tiempo aquí.
Paso 4: Añadir la leche
Sin dejar de remover, ve añadiendo la leche poco a poco. Primero incorpora un chorrito y mezcla bien hasta integrar, luego continúa añadiendo la leche progresivamente, siempre removiendo para evitar grumos. Una vez hayas añadido toda la leche, cocina a fuego medio-bajo durante unos 15-20 minutos, sin dejar de remover, hasta que la bechamel espese y se despegue de las paredes de la cazuela.
Tip práctico: La leche a temperatura ambiente facilita la integración y evita los temidos grumos.
Paso 5: Sazonar la bechamel
Añade una pizca de nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Si has optado por incluir queso parmesano, es el momento de incorporarlo. Remueve para integrar todos los sabores. La bechamel debe quedar bastante espesa, ya que al enfriarse solidificará aún más.
Tip práctico: No te excedas con la nuez moscada, una pizca es suficiente para realzar el sabor sin dominar.
Paso 6: Enfriar la masa
Vierte la bechamel en una fuente amplia y baja, extiéndela bien y cúbrela con film transparente en contacto directo con la superficie para evitar que forme costra. Deja enfriar a temperatura ambiente y después refrigera un mínimo de 4 horas, aunque idealmente toda la noche.
Tip práctico: Si tienes prisa, puedes colocar la fuente sobre un baño de agua con hielos para acelerar el enfriamiento.
Paso 7: Formar las croquetas
Con las manos ligeramente humedecidas o enharinadas para evitar que la masa se pegue, coge porciones de masa y dales forma de cilindro. El tamaño ideal es de unos 5-6 cm de largo por 2 cm de diámetro.
Tip práctico: Mantén un bol con agua fría cerca para ir humedeciendo tus manos regularmente.
Paso 8: Empanar las croquetas
Prepara tres platos: uno con harina, otro con huevo batido y un tercero con pan rallado. Pasa cada croqueta primero por harina, sacudiendo el exceso, después por huevo y finalmente por pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertas.
Tip práctico: Usa una mano para los ingredientes secos y otra para el huevo, así evitarás que se te formen pegotes en los dedos.
Paso 9: Segunda capa de empanado (opcional)
Para un exterior extra crujiente, puedes volver a pasar las croquetas ya empanadas por huevo y pan rallado por segunda vez.
Tip práctico: Este doble empanado garantiza que no se rompan durante la fritura.
Paso 10: Freír las croquetas
Calienta abundante aceite en una sartén honda a 180°C. Fríe las croquetas en pequeñas tandas, sin sobrecargar la sartén, durante unos 2-3 minutos hasta que estén doradas. Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Tip práctico: Para comprobar si el aceite está a la temperatura adecuada, introduce un trocito de pan; si burbujea alrededor inmediatamente, está listo.
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